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EL CLAN TEODORO-PALACIOS

SEGUNDA PARTE

EL CLAN TEODORO-PALACIOS

TERCERA PARTE

miércoles, 21 de noviembre de 2012

EL CLAN TEODORO-PALACIOS Capítulo 30

















CAPÍTULO 30

SALVADOR MÁRQUEZ ATACA A NATALIA
Y PATRICIA HACE EL RIDÍCULO


S
alvador Márquez vio a Nicolás, a Natalia, y a Bibiana, dirigirse hacia la pista de tenis. El hombre estaba en el primer balcón de la casa de Estela; los niños no se dieron cuenta de que sus pasos eran observados. Posteriormente, el individuo vio pasar a Jaime y a Julián hacia villa de Luna. Un rato después volvió a ver a Nicolás, cuando el chiquillo corría hacia casa tras recibir la llamada de Blas.
          “Las zagalas se han quedado solas”, pensó, “Voy a dar un paseíto”.
El ex marido de Gabriela bajó al camino y se presentó en la pista de tenis. Las niñas no estaban jugando; se habían sentado en el suelo y conversaban, preocupadas, por la suerte de Nicolás.
Natalia fue la primera en ver al hombre, que avanzaba hacia ellas. Se levantó de inmediato. Bibiana también se levantó en cuanto se percató de su llegada.
          —¿Qué hacéis aquí tan solitas? —preguntó Salvador, contemplando a las muchachas de un modo libidinoso— Ya es muy de noche para que dos niñas tan guapas vagabundeen. Podría asaltaros cualquier canalla.
           —¡Déjenos en paz! —exclamó Natalia con valentía— ¡En esta urbanización, el único canalla que hay es usted!
          —¡Vaya! Tú eres una gata con uñas afiladas —rió el hombre.   
Se aproximó más a la niña y le asestó un bestial bofetón, que provocó que Natalia cayera al suelo.
La chiquilla se tapó con una mano la mejilla dañada.
          —Eso es para que aprendas modales, ramerilla—notificó el muy cobarde. Jamás se hubiera acercado a la pista de tenis si no hubiese sabido que Nicolás no estaba—. Y mucho cuidado con contar nuestro encuentro al tal Blas o a su hijito, porque tengo una pistola y, si se acercan a casa de Estela, les meto un tiro entre ceja y ceja —amenazó, volviendo a reír. Estaba claro que aquel hombre seguía pensando que Nicolás era hijo del señor Teodoro.
Seguidamente se marchó, satisfecho de su hazaña. Bibiana ayudó a levantarse a una Natalia dolorida y con ojos llorosos. Examinó el rostro de su amiga, tenía un carrillo muy rojo y parecía algo hinchado. Natalia temblaba de ira, impotencia, y miedo.
          —¿Qué vamos a decir en casa, Nat? Tu mejilla tiene un aspecto horrible.
          —Que estábamos jugando al tenis y, sin querer, me diste un golpe con una pelota. Eso es lo que diremos —respondió Natalia, mecánicamente—. No podemos decir la verdad; ese guarro podría matar a Blas o a Nico. ¿No has oído que tiene una pistola?
Bibiana asintió, conforme con el plan.
          —Espero que llegue pronto mañana, y ese salvaje se marche para siempre—declaró, angustiada.
          —Espero que no les haga nada irreparable a Estela o a Gabriela antes de irse —se inquietó Natalia—, o a Hércules.
Ambas niñas se quedaron un rato más en la pista de tenis. Una ligera brisa comenzó a mover las hojas de los árboles, y las pequeñas pelotas amarillas con las que los niños habían jugado, rodaban pausadamente por el suelo. Finalmente, vencidas por el frío y el desánimo, se encaminaron hacia villa de Luna. Cuando pasaron por debajo de la casa de Estela, vieron al hombre en el balcón, fumando un gigantesco puro.
          —Buenas noches, putitas —saludó el hombre, mirándolas con lascivia—. ¿No os gustaría pasar la noche conmigo, en mi camita? A Gabriela no le importaría, la tengo bien enseñada. Os daría mucho placer.
Las muchachas no contestaron, y siguieron adelante con el corazón en un puño. Entraron a villa de Luna por la puerta principal y accedieron al salón. Nicolás permanecía en el sofá, con la cabeza apoyada en la falda de Emilia. Blas se había ido a la cocina. La señora Sales enseguida vio la mejilla lastimada de Natalia.
          —¡Por Dios Santo! —exclamó— ¿Qué te ha pasado, Nat?
La niña no pudo contenerse y se echó a llorar. Nicolás se levantó, de un salto, al oír el llanto de su prima. Se aproximó a la muchacha que se abrazó a él, acongojada.
          —¿Qué ha ocurrido, Nat? —indagó el chiquillo, alarmado.
Al señor Teodoro le pareció escuchar que Natalia estaba llorando. Apareció, de inmediato, en el salón.
          —Estábamos jugando al tenis y le he golpeado con una pelota —mintió Bibiana, con un hilo de voz—. ¡Vaya! Nos hemos dejado las raquetas y las pelotas en la pista. Iré a buscarlas.
          —No hace falta —dijo Blas—. Ya las recogeréis mañana. Nadie os las va a quitar; es tarde y vamos a cenar.
 A continuación, observó el rostro de Natalia.
          —¡Menudo pelotazo! —exclamó— Deja de llorar, Nat, tienes que ser una campeona. Sé que debe dolerte bastante. Después de cenar te podrás tomar un analgésico. Eso te aliviará.
Elisa acudió al salón, y acompañó a la muchacha al cuarto de baño para curarla y calmarla.
          —Blas, ¿no deberías cerrar ya las puertas? —preguntó Bibiana.   Temía que Salvador Márquez pudiera entrar, revólver en mano, con el malvado propósito de dispararles— Estamos todos en casa, y es de noche.
Al señor Teodoro le sorprendió la sugerencia de la chiquilla. A Nicolás también le pareció extraño.
          —¿Tienes miedo a algo, Bibi? —preguntó el muchacho.
          —No, claro que no —negó la aludida—. Pero estamos todos en casa y veo absurdo tener las puertas abiertas.
          —Está bien —accedió Blas—, ahora mismo lo cierro todo.
Dicho esto, salió a cerrar el garaje y la puerta principal. Seguidamente volvió a la cocina y, también, cerró la puerta. Emilia fue a ayudar a su hijo a seguir con la preparación de la cena.
          —Me ha parecido raro lo que te ha dicho Bibi—comentó.
          —Debe estar asustada por lo que le ha ocurrido a Nat —repuso Blas.
La mujer no se quedó muy convencida con esta aseveración, pero no dijo nada no queriendo inquietar al joven.
Elisa curó con mucho mimo la mejilla de su sobrina; cuando salieron del cuarto de baño, la niña se dirigió al salón y su tía a la cocina.
Natalia se sentó junto a su primo y se abrazó a él, apoyando su cabeza sobre el pecho del chico. Así, de ese modo, se sentía protegida. No quería separarse de él ni un milímetro.
          —¿Te duele mucho, Nat? —preguntó Nicolás.
          —No, no me duele mucho —respondió la niña, débilmente.
          —Tienes que ser valiente —la reconfortó el chiquillo—. Si la pelota te llega a dar en la frente, te hubiese salido un chichón parecido al que me salió a mí —añadió, bromeando y, dando un beso en la mejilla malograda de la pequeña.
Bibiana observaba a la pareja, a simple vista transmitían que se querían mucho. ¿Qué pasaría cuando descubrieran que no eran primos? Comprendió que ella no tenía nada que hacer, pero se conformaría con ser amiga de Nicolás. Aquello le bastaría para ser feliz. Nunca intentaría rivalizar con Natalia porque también era su amiga. Aunque, seguramente, ambas tendrían que consolarse mutuamente porque después de las fiestas navideñas, tal vez no volviesen a ver al muchacho, ya que éste tendría que marcharse con  su verdadero padre.
          —¿Te ha pegado Blas? —preguntó Bibiana al chaval, fijándose en que sus ojos estaban enrojecidos. Debía haber llorado.
          —No —negó Nicolás—. Pero mañana me voy a pasar el día escribiendo. Me ha asegurado que me va a doler la mano. 
El muchacho hizo una mueca de disgusto. Natalia oyó aquello y se alegró interiormente. Era preferible que Nicolás estuviera en casa hasta que ese maldito Salvador abandonase la urbanización.
En aquel momento entró en el salón, Patricia. Nicolás quedó atónito en cuanto la vio. Se había puesto un vestido corto de Natalia, y como la chica era más alta, los muslos de sus piernas estaban totalmente descubiertos. Calzaba unos zapatos de tacón alto y llevaba unas medias brillantes. Sus ojos, su rostro, y sus labios, estaban exageradamente pintados. El cabello, moreno y rizado, lucía recogido como si fuese a asistir a una boda. O como si fuese la propia novia.
Nicolás no pudo contenerse y estalló en estrepitosas carcajadas, olvidando sus anteriores cuitas.  Natalia y Bibiana no se unieron a sus risas ya que no estaban de humor.
El señor Teodoro oyó las escandalosas risotadas del muchacho, se sorprendió y se aproximó al salón.
          —¡Pareces una nueva Sandra! —se burló Nicolás— ¡Ten cuidado al agacharte, vas a enseñar las bragas!
          —¡Nico! —gritó su tutor, iracundo— ¡En cuanto termines de cenar, te vas directo a la cama!
Al niño se le cortó la risa en el acto y se puso bien formal. El señor Teodoro no podía creer lo que estaba viendo. ¿Se había vuelto loca Patricia? La niña le sonrió.
          —He querido arreglarme bien para la cena —explicó—. Creo que es importante estar elegante y bonita en cualquier momento del día.
El señor Teodoro asintió, perplejo.
          —Me parece que ese vestido te queda excesivamente corto —comentó—. ¿Y no crees que eres un poco pequeña para maquillarte?
          —Claro que no —contradijo Patricia—. Nat me dijo que Nico ha cumplido quince años hace unos días, y yo cumplo los trece el próximo mes; en enero. Nat y Bibi cumplen los trece, en marzo. Prácticamente nos llevamos dos años con Nico. Y las chicas somos mucho más maduras y espabiladas que los chicos.
El señor Teodoro no acabó de entender los razonamientos de la chiquilla.
          —Bueno, si te sientes cómoda de esta forma, haz lo que gustes —manifestó, yéndose hacia la cocina.
Patricia resopló, decepcionada. No le pareció que Blas se hubiese quedado prendado al verla.
          —Deja de hacer el ridículo— le dijo Nicolás—. Cámbiate de ropa y lávate la cara.
Patricia se acercó al sofá donde estaba sentado el chico. Su mirada era peligrosamente rabiosa.
          —Cállate, gilipollas —le insultó en voz baja—, eres un hijo de puta.
Nicolás, Natalia, y Bibiana, recibieron tal impacto que enmudecieron. Patricia estaba acostumbrada a oír y a decir palabrotas; en Villa de Luna se controlaba puesto que se había dado cuenta de que allí no se manejaba ese tipo de lenguaje.
          —Deberías decirle a Blas lo que acaba de decirte esta desgraciada —dijo Natalia a Nicolás.
          —Da igual —declaró el agraviado—, no soy un chivato.
Había percibido rencor en la mirada de Patricia. ¿Por qué razón le detestaba tanto?
          —A partir de ahora no voy a ser tu amigo, Paddy —manifestó—. No vuelvas a hablarme. Y si no te doy un tortazo, no es porque seas una chica. No te voy a dar el gusto de que Blas me pegue o me castigue por tu culpa.
Entonces Patricia se fijó en la mejilla roja y amoratada de Natalia, y en los ojos enrojecidos de Nicolás.
            —Por lo visto ya le has dado un tortazo a Nat —dedujo  la niña—. Y Blas ha debido pegarte, porque tú has llorado.
          —¡He llorado de risa al verte, idiota! —exclamó Nicolás, enfadado.
Patricia se quitó el zapato e intentó golpear, con el tacón, la cabeza del chiquillo. Éste le sujetó la mano por la muñeca. Elisa entró en el salón para poner la mesa y vio la pelea de los niños.
          —¿Qué estáis haciendo? —les increpó a media voz, procurando que el señor Teodoro no la oyera—. Dejad de hacer tonterías.
Nicolás soltó a Patricia, y ésta se calzó el zapato.
          —Id a lavaros las manos — les indicó Elisa con suavidad—. Vamos a cenar ahora mismo.
          —Eres una cerda —susurró Natalia a Patricia—. Dejaremos de ser amigas en cuanto regresemos a Aránzazu. ¿Cómo es posible que no me haya dado cuenta de lo falsa que eres hasta ahora?
            —¡No es lo mismo ser compañeras de clase que compartir casa, estúpida!  —exclamó Patricia bisbiseando, con el rostro deformado por la ira que sentía.

Págs. 221-228

48 comentarios:

  1. Mela, creo que se apróxima alguna fatalidad y señalo como principales culpables a Sandra y a Gabriela... las mentiras no conducen a puerto bueno.
    Un capítulo más que me deja con ganas de más. Me pasa desde el capítulo 1 y no me había ocurrido con otra lectura antes.
    Un beso, hada escribiente

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    1. Hola, Anónimo, estoy encantada de que te quedes con ganas de más porque ésa es muy buena señal. Y muchas gracias por tu bonito comentario, me hace sonreír.
      ¿Qué se acerca una fatalidad? Puede ser, y puede ser que tengas razón respecto a Sandra, a Gabriela, y a las mentiras.
      Gracias por venir a comentar, un abrazo muy fuerte.

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  2. Un capítulo muy entretenido, Mela, me lo he pasado muy bien.
    No hace falta que repita lo que me parece Salvador, y Patricia... bueno, se ha vuelto loca, aunque lo peor es su fondo. No me gusta.
    Un abrazo.

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    1. Hola, Nena!! Me alegra que te lo hayas pasado bien leyendo el capítulo. Y ojalá sea así hasta el final. Yo también me lo paso muy bien leyendo tu libro.
      Patricia se ha puesto un poquito loquita, sí.
      Un abrazo muy muy fuerte.

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  3. Caramba, Mela, esto está ¡qué arde! La tensión crece por momentos ¿qué pasará ahora? Vaya, que nos tienes en ascuas... Sigue así, un beso

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    1. ¡Hola, Mere! ¡Y no sabes cuánto me alegro de que estéis en ascuas! ¡Y lo que disfruto!
      No te creas, que también tengo ganas de que llegue el viernes para leerte.
      Un abrazo muy fuerte!!

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  4. Mela que genial este capítulo! Ese ser se podía quemar la lengua con su puro jeje así dejaría de decir cosas tan obscenas y con tan mal gusto

    ¡A la espera del próximo! :)

    Besos

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    1. Hola, Lorena!! ¡Qué alegría me has dado!
      No estaría nada mal que se quemara la lengua con el puro jajajajajaj
      A la espera del próximo querida Lorena!!

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  5. Bueno, qué indignación y que pena que no se haya caído por el balcón el imbécil este...
    Me he cabreado y todo!!!! espero que no tardes...
    Besos

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    1. ¡Ay, qué gracia! ¿Quieres que Salvador se caiga por el balcón? ¡Y te has cabreado!
      ¡Me encanta que viváis la historia! Sí, Salvador Márquez es un hombre abominable.
      El viernes, si Dios quiere, tendrás otro capítulo.
      Un abrazo muy muy fuerte!!

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  6. Mela, perdón por volver a comentar. Yo soy hombre y también me parece mezquina y ruin la actitud de Salvador. Me quedo más tranquilo si digo esto. Un abrazo.

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    1. Hola, puedes comentar cuando quieras y cuanto quieras. ¡Nada de pedir perdón, me hacen ilusión vuestros comentarios!
      ¡Bueno, en este momento eres el único hombre que tengo comentando y eso me gusta!
      Así tengo opiniones masculinas y femeninas. Y es muy lógico que la actitud de Salvador no te guste tampoco. En ningún momento lo había dudado.
      Un abrazo.

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    2. Ya le tengo ganas al psicópata del Salvador, ya está empezando a demostrar un poco más quien es. Y el pobre Nico, es lo que digo siempre parece el Pupas, pero hoy las chicas también han recibido lo suyo......
      Un beso Mela, hasta el próximo capítulo.

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    3. Hola Lidia, te estaba esperando. Salvador está levantando ampollas. Desde luego es un mal tipo. Y el pobre Nico, el Pupas jajjajajaj Menudo nombre le has puesto!!!
      Otro beso para ti y hasta el próximo!!

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  7. ¡Vaya, vaya con Salvador Márquez! Un tipo peligroso y muy desagradable.
    Lo de Patricia es normal ¡la adolescencia!
    Nos vemos en el 33, Mela!!

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    1. Hola Oskar, estoy de acuerdo. Salvador es muy peligroso y Patricia,una adolescente. jajajaj Nos vemos en el 33!!

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  8. Ufff ese Salvador ya se veía un tipejo de mala calaña pero menudo rato tan desagradable. Y ay ay las niñas!! cuando la adolescencia hace acto de presencia a veces se dicen cosas que no se piensan, pero seguro que no pasa de ahí... Espero.

    Me encanta como sigue la historia.

    Besos!

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    1. Hola FG!! Salvador está claro que es una mala persona. Patricia tiene muy mala enseñanza por parte de su madre que es prostituta y, mira, se ha desbocado un tanto.
      Me alegra que te guste la historia.
      Besos!!
      Si tú quieres que en la página principal indique que has dejado un comentario en el capítulo 30, dímelo. Hay lectores que quieren conocer las impresiones de los compañeros que van por detrás.

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    2. NO hay problema en esto que me dices de la página principal, tú haz como quieras pues yo también suelo leer a los otros que han dejado comentarios.

      Besitos y feliz finde!!

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    3. Querida FG, muchas gracias por contestarme.
      De todos modos ya he tenido varias criticas por este motivo y voy a seguir como hasta ahora.
      Es que cada persona es un mundo y no quiero líos.
      Contestaré a todos los comentarios, por supuesto, y quien quiera ver comentarios de capítulos anteriores que vaya a mirarlos por su cuenta.
      Un besazo y perdona el jaleo.

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  9. Como llevarte a dos amigas de finde y acabar todas tarifando...

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    1. jajajaja Otra vez tengo que estar de acuerdo contigo, ¿será contagioso como habías dicho? ¿O lo estás haciendo adrede?

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  10. Por supuesto, siempre se en lo que estas pensando, claro...;-)

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    1. jajaja No, claro, eso no es posible. No puedes adivinar mi pensamiento.
      Buenos días, Kikas!!! Es lunes, comenzamos semana, te la deseo muy buena. La he comenzado sonriendo.

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  11. Me subestimas...a lo mejor puedo
    ;-)

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    1. Pues... ¿sabes qué te digo? En ti no me extrañaría.

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  12. Vaya tensión que hay en esa casa, y el Salvador ese, por favor haz algo rápido con él pronto y que sea doloroso, que no le soportooooo...

    Besos

    Raquel

    http://raqueljimenezbisuteria.blogspot.com.es/

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    1. jajajaja A lo mejor tus deseos se hacen realidad, solo a lo mejor.
      Encantada de leerte, Raquel. Tengo que coger tu imagen y llevármela al lateral. A ver si de hoy no pasa.
      Besos!!!

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    2. Hace tiempo debí ponerlo, pero entre unas cosas y otras no se hace lo que se debe.
      Tú sí que eres un cielo.

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  13. Y pensaba que ya había visto todo sobre el mezquino de Salvador, grrrr.... a ver sí se va, de una de una vez por todas y deja en paz ha tod@s.
    Muchos besos

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    1. Vamos a ver qué pasa con Salvador Márquez...
      Muchos besos!!!
      Sé que has actualizado y me muero por ver tu entrada romántica jaja

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  14. Que malvado y degenerado es Salvador! un cerdo! logra atemorizar a los niños y se sale con al suya es un cobarde,porque no se mete con adultos?
    Patricia está mal,pobrecita,va a perder a sus amigas por algo que nunca tendrá.

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    1. Salvador Márquez es un mal hombre y peligroso. Y cobarde, tienes razón.
      Patricia se ha encaprichado de Blas, tiene muy mala enseñanza en su casa, su madre es prostituta y los clientes van al mismo domicilio... un desastre.

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  15. Madre mía... No se me ocurre otra cosa que decir XD

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    1. Bueno, lo que dices es muy descriptivo, está claro que te has impresionado.
      Besotes

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    2. Es que ha sido como si Patricia hubiera llevado una máscara todo ese tiempo, y al quitársela se convirtiera en Hulk XD

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    3. Esas cosas ocurren... Muchas personas te acaban decepcionando y no puedes comprender cómo es posible que no te dieras cuenta de cómo eran realmente...
      Hay gente que es muy hipócrita. O gente envidiosa... en fin.

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    4. Ya, es la historia de mi vida, qué me vas a contar...

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    5. Pues lo siento mucho, Estelle, porque esas cosas duelen.
      Dicen que los golpes te endurecen, casi mejor no endurecer tanto.

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    6. Te endurecen hasta cierto punto, porque yo personalmente ya estoy cansada y cada vez me cuesta más confiar en alguien. Pero bueno, la vida sigue.

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    7. Desde luego que la vida sigue y seguro que conocerás personas que merecerán la pena... estoy convencida.
      Un besote

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  16. Anda, tenemos a un pederasta en la historia. Estos tíos suelen ser pesaditos y obsesivos.

    Llevaba un tiempo sin venir. Dichoso Twitter. Lo usé para promocionar mis blogs, y al final, nada. Parece que lo uso inadecuadmente.

    Besitos.

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  17. Hola Antonio... Salvador Márquez será un poco pesado, sí.
    No sé qué decirte... no me gusta nada el Twitter ni el Facebook.
    Da tiempo al tiempo... poco a poco los conocerá más gente.
    Besos

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  18. Ese tal "Salvador" es un cobarde abusón que se ampara en el miedo de los indefensos, espero que no haga ninguna locura más peligrosa aún antes de irse!
    Voy a ver...qué pasa...y qué le ha pasado a Patricia? con esas pintas a esa edad y tan poca cabeza! mala cosa.

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    1. Hola María... Has definido a Salvador de un modo impecable... ya veremos qué pasa antes de que se vaya
      Patricia quiere gustarle a Blas al precio que sea... lo cierto es que en su casa no recibe un buen ejemplo por parte de su madre
      Muy Feliz 2015!

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  19. jajaja muy divertida la secuencia de Patricia y esa transformación.

    Y lo que se avecina con la amenaza de Salvador.

    Sigo y te persigo.

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    1. Me alegra que te haya divertido la secuencia de Patricia ;-)
      Voy a tener que correr si me sigues y persigues ;-)

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