Etiquetas

EL CLAN TEODORO-PALACIOS

SEGUNDA PARTE

EL CLAN TEODORO-PALACIOS

TERCERA PARTE

domingo, 7 de octubre de 2012

EL CLAN TEODORO-PALACIOS_Capítulo 7





Maleta de Recortes








CAPÍTULO 7

LA SEÑORA ESTELA Y BIBIANA ESCUCHAN
UNA CONVERSACIÓN



  —N
o quiero que se acaben estas navidades—susurró la jovencita—. Tengo mucho miedo de que te pase algo malo cuando te escapes.
          —No pienses en eso ahora —le aconsejó Nicolás dándole un beso en su naricilla respingona—. Te prometo que no me va a pasar nada malo y que volveré cuando tenga dieciocho años.
          —A Blas no le importará que tengas dieciocho años  —replicó la niña—; te matará igualmente por haberte escapado.
          —Sí, eso es seguro, pero correré el riesgo —declaró el muchacho.
Patricia y Bibiana se unieron a ellos, llevaban fiambreras repletas que les había preparado Emilia. Se dirigieron a casa de la señora Estela Miranda, quien se sorprendió al verlos llegar, pero los recibió encantada. Pasaron al salón, más pequeño y más sencillo que el de villa de Luna, se sentaron alrededor de una mesa redonda vestida con un mantel rojo cuyo faldón rozaba el suelo, y Estela sacó vasos y gaseosa para beber. Llenó de besos la cara de Nicolás, demostrando el profundo afecto que sentía por el chaval. Las niñas la pusieron al corriente de lo que había pasado en casa de Elisa. La señora Miranda arrugó la frente con gesto desaprobador.
          —Ese maldito Bruno, el Romeo y la Julieta son unos zánganos —declaró con furia—. Y ha llegado el momento de que alguien les diga cuatro verdades. Dicho esto, se puso en pie y añadió: —Quedaros aquí, vuelvo en seguida.
          —¿A dónde vas? —preguntó Natalia, alarmada.
          —A tu casa, por supuesto —respondió Estela con aplomo.
         —Es mejor que no vayas —le pidió Nicolás—. Aquí, contigo, estamos bien…
          —Nada de nada, jovencito —Estela no le dejó seguir hablando—, van a tener que escucharme esa pandilla de zánganos.
La mujer salió, airada, de la estancia. Natalia pidió a Bibiana que la siguiera e intentara convencerla de que regresara. Bibiana salió corriendo detrás de Estela.
          —A Nico o a mí no nos hará caso —manifestó Natalia.
          —Si se enfrenta a mi padre y a los abuelos, sólo va a conseguir llevarse un disgusto —declaró Nicolás, preocupado.
          —Cuando estábamos cenando en casa de Elisa—comenzó a decir Patricia mirando al muchacho—, llegué a temer que tu padre se cabreara y te obligara a marcharte con él. ¡Blas lo mandó al infierno y hasta le tiró a la cara el paquete de tabaco!
Nicolás sonrió mostrando unos dientes perfectos y blancos como la nieve.
          “Esos dientes los he visto antes, pensó Patricia, son iguales que los de Blas
          —Mi padre no puede hacer eso —repuso el chico—. Blas manda más sobre mí que mi propio padre. Es mi tutor legal.
Natalia miró, muy sorprendida, a su primo.
          —No sabía nada de eso —comentó, perpleja.
          —Yo tampoco sabía nada —declaró Nicolás—, me lo dijo la abuela un día que vino a verme al internado.
          —¿Y por qué no es Elisa tu tutora, como lo es de mí?   —indagó Natalia, sin acabar de entender.
          —Eso hubiera sido un chollo —respondió Nicolás sonriendo—. Supongo que mis padres no se pusieron de acuerdo cuando se separaron y buscaron un tutor para mí con algo de mano dura. Además, Elisa no es tu tutora. Elisa te adoptó, no es lo mismo. De esto, ni una palabra a Blas. Él nunca me ha dicho que sea mi tutor, tampoco se lo podéis decir a Elisa, Emilia o Estela, aunque seguro que ellas lo saben de sobra.
          —¿Y por qué no le dices a Blas que no quieres volver al internado? —interrogó Natalia, esperanzada—. A lo mejor lo convences y no será necesario que te escapes.
Nicolás sopló con actitud incrédula.
            —Nat, piensa un poquito. He repetido segundo adrede, este trimestre he suspendido cinco asignaturas adrede y sólo faltaba el paquete de tabaco —enumeró el chiquillo—. ¿Crees de verdad que Blas me va a premiar? ¡Me va a mandar al internado con una patada en el trasero! Y no quiero que mi padre siga pagando el internado, tampoco quiero que pague a Blas para que sea mi tutor. ¡No quiero nada de mi padre! ¡No quiero su cochino dinero!
En el exterior, Bibiana luchaba por disuadir a Estela de su intención de ir a casa de Elisa. Pero la mujer estaba muy decidida y no hubo forma de hacerla cambiar de parecer.
El novio de Sandra había ido a recogerla y ambos pasaron, montados en moto, por el lado de la señora y de la niña. Las saludaron con la mano.
Instantes después llegaron ante la vivienda de Elisa. La puerta del garaje estaba abierta y la puerta principal también; entraron por la segunda. Se oían voces procedentes del salón; Estela se disponía a entrar cuando los gritos del señor Bruno Rey la paralizaron. La puerta no estaba bien cerrada, había una pequeña abertura y se podía oír con claridad.
          —¡Nicolás no es mi hijo! —estaba vociferando Bruno—. Exijo, por lo tanto, que se le quite mi apellido. ¡Usted es su tutor! Debe encargarse de arreglarlo todo cuanto antes.
          —Después de las vacaciones de Navidad, Nico estará con su verdadero padre —ahora el que hablaba era el señor Teodoro— y se realizarán todos los tramites. Quiero que Nico pase unas navidades tranquilas y no se le ocurra decirle la verdad al niño. Si le dice algo, le juro que iré a buscarlo, le romperé todos los huesos y le dejaré sin dientes. Por último le arrancaré la lengua.
          —¡Está claro que usted es un matón! —gritó la señora Julieta, acusadora.
          —¡No pienso decirle nada a ese mocoso! —volvió a vociferar Bruno—. Ya se encargará usted de decirle que se tiene que ir con su papaíto. ÉSE, que durante quince años ha estado ausente…
Estela y Bibiana se miraban en silencio con semblantes confundidos y muy angustiados. Estela ya no quiso entrar ni tampoco deseó seguir escuchando. Empujó a Bibiana hacia fuera, caminaron unos metros lentamente sin hablar entre ellas.
          —No entiendo nada —dijo al fin la señora Miranda—, Bruno no es el padre de Nico, y Blas ha dicho que el niño estará con su padre cuando pasen las navidades. ¿Cómo puede Blas entregar a Nico a un hombre desconocido? ¿Y quién será ese hombre? No es normal que Blas haga esto; no, no es nada normal. Escúchame con atención, jovencita —el tono de su voz se tornó más ansioso—, no debes decirle a nadie lo que acabamos de oír. Nico no debe enterarse, ¿me has entendido bien?
Bibiana asintió con premura.
          —Nico no quería volver al internado ni con Bruno  —contó la chiquilla en voz baja—, pensaba escaparse. No sé lo que querrá hacer cuando se entere de que Bruno no es su padre y de que debe irse con su verdadero padre, un hombre desconocido para él.
            —Guardaremos el secreto hasta el día cinco de enero, Roscón de Reyes —decidió Estela—, ese día se lo contaremos todo y si quiere escapar, yo le ayudaré. Puedo hacerlo y lo haré. Conozco a ese niño desde muy chiquito y lo adoro. Blas es un gran hombre, no conozco ninguno mejor que él, pero en esta ocasión no está obrando bien. Se está equivocando.
Nicolás, Natalia y Patricia observaron detenidamente a Estela y a Bibiana cuando regresaron al salón.
          —¿Qué? —preguntó Nicolás, dirigiéndose a la niña—. ¿Has logrado convencer a esta testaruda o no?
          —Pues sí que lo ha logrado —respondió Estela haciendo un gran esfuerzo por aparentar alegría—. No he ido a decirles nada a esos zánganos, hablar con ellos es perder el tiempo. Y ya soy un poco mayor para perder mi tiempo.
          —Hemos visto marcharse a Sandra y a un chico que supongo sería su novio. Nos han dicho adiós con la mano  —dijo Bibiana por decir algo.
          —¡Esa Sandra es una estúpida! —exclamó Natalia, acalorada—. ¡Ojalá Elisa la despidiera!
Los niños continuaron charlando alegremente, se gastaron bromas y contaron un montón de chistes. Durante un buen rato llenaron de animación y diversión el vacío que había en el hogar de la señora Estela Miranda. La mujer se sintió feliz observando a los chiquillos, a pesar de la gran preocupación que pesaba sobre ella por el futuro del joven Nicolás.
El teléfono terminó por sonar, era la señora Emilia diciendo que los niños podían volver a casa. El cuarteto se marchó prometiendo volver a la mañana siguiente para comer los bollos con crema que les iba a preparar Estela.

Págs. 47-52                                                                                                                                                                                        

30 comentarios:

  1. Uix Mela, que interesante !!!! Ahora tengo que irme, enseguida que pueda sigo con el siguiente capítulo.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Prometo publicar los 82 capítulos del Clan Teodoro-Palacios. Y espero seguir viéndote por aquí, guapetona. Pienso pasarme por tu blog. Gracias por hacerte seguidora. Besazos!!

    ResponderEliminar
  3. UYsssss !! Seguro que no conocemos al papá "verdadero"? me da a mí que nos vamos a sorprender, pero esperaré para el desenlace aunque te aseguro que la tentación de leer otro capítulo es grandeeeeee...

    Me encanta como estás desarrollando la historia, además cuando llegan a la casa de Estela al describirla era como volver a entrar en casa de una de mis tías-abuelas... genial!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola FG!! Gracias por tu encantador comentario, después de escribir un libro es muy gratificante tener lectores como tú.
      Muchísimas gracias y un besazo!!!

      Eliminar
  4. Mmmmmmmmmmmmm me haces pensar en que Nico tiene los mismos dientes que su padre!peroy si saco conclusiones equivocadas? mejor sigo leyendo,quesucederá Nicoescapará antes de saber la verdad e sus raices? me gusta! me gusta! vas desarrollando de una forma genial cada parrafo,meintrigas ya demás mehaces encariñar con personajes como Estela,odiar a los otros,querer a Blasy desear despedir a Sandra! un abrazo y gracias por ecribbir ara nosotros!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Hola, querida Hada Isol!!! Me alegra mucho verte en la estación. Te estaba echando de menos, la verdad.
      Poco a poco te irás enterando de todo, pero es lógico que vayas sacando conclusiones. Me encantan los diferentes sentimientos que te despiertan mis personajes.
      Y es un placer escribir para lectores como tú.
      Un super abrazo!!!

      Eliminar
  5. Esto se va poniendo cada vez mas interesante, cuando nos contarás quien es el padre?
    Besos

    Raquel

    http://raqueljimenezbisuteria.blogspot.com.es/

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. jajajajaaj ¡Ay, querida Raquel, cuánta curiosidad! Te aseguro que lo sabrás a su debido tiempo. Me ha alegrado tu comentario.
      Muchos besos!!

      Eliminar
  6. Parece que en este caso seria fácil pensar que el padre de Nico es Blas...... pero luego hay comentarios que hacen pensar que no es así.....,no sé, no sé.....uff,estoy intrigada.
    Quizá esté fuera unos días por las fiestas, pero tengo ganas por continuar.Seguiré enganchada.

    Felices Fiestas Mela
    Besitos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Susana, hay lectores que piensan que el padre de Nico es Blas, hay otros que piensan que no. Lo acabaréis averiguando. Me encanta que estés intrigada. Y mis personajes están muy contentos de que estés enganchada.
      Pasa unos buenos días y muy felices fiestas!!
      Un fuerte abrazo!!

      Eliminar
  7. Cuando vas a donde nadie te llama escuchas lo que no debes....o sí...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muy posiblemente escuches lo que no debes.
      Saludos de viernes. Ya se olfatea el fin de semana.

      Eliminar
  8. ¿Cómo llamas Romeo y Julieta a esa pareja de gilipollas? XD me parece cómico y todo.

    .Estelle.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. jajajaja Es que les puse ese nombre por cachondearme un poco. ¡Qué casualidad, que el marido se llame Romeo y la mujer Julieta! Tal vez se casaron por ese motivo jaja
      Besos

      Eliminar
    2. O porque son tal para cual, que también puede ser buen motivo XD

      Eliminar
    3. La verdad es que para que un matrimonio funcione lo mejor es que sean tal para cual. Estos dos parecen serlo.
      Me encantan tus comentarios, Estelle, me lo paso bomba contigo.

      Eliminar
    4. Jeje me alegro, aunque sólo digo lo que pienso. Soy así xD

      Eliminar
    5. Por eso precisamente me gustas mucho.

      Eliminar
  9. Aisss que curiosidad! Creo que ya conocemos al padre de Nico pero los comentarios de Blas hacen dudar... Me está gustando mucho la historia Mela :D

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Aisss jajaja Me alegra que te vaya gustando la historia, es muy complicada, ya lo irás viendo.
      ¿Crees que ya conoces al padre de Nico? jeje No puedo hablar.
      Besos, Siwan

      Eliminar
  10. Esto se pone al rojo de vivo. Va a ser que Nicolás no es pariente mío ;)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues me parece, Antonio, que Nico no va a ser pariente tuyo... a no ser que quieras que te meta en la novela y, eso, no sé si sé hacerlo ;-)

      Eliminar
    2. No, gracias. No quiero problemas familiares ;)

      Una cosa que creo, que debieras corregir, es poner los títulos de los capítulos con acciones explícitas de los protagonistas. en vez de "Pepe se pelea con Paco", podrías titularlo "La disputa entre amigos", o "discusión acalorada". Algo así.

      Eliminar
    3. Entiendo que no quieras problemas familiares.
      Tendré en cuenta la corrección que me has hecho para la 2ª parte del Clan.
      Gracias

      Eliminar
  11. Mela, tesoro, ¡¡¡ ay que sorpresa nos esperaba con esta conversación tan mal escuchada!!!! ¡¡¡¡Ay, ¿cómo estás, bonita?
    Besitos.

    ResponderEliminar
  12. Es para estar preocupada por la situación! si que me has dejado intrigada... a ver si los cambios en la vida de Nico son para mejor, eso espero. (Ya le estoy cogiendo cariño a los personajes, bueno, a todos no...)
    Un beso!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegra que te hayas quedado intrigada ;-)
      Ya veremos qué cambios le aguardan a Nico... y si son para mejorar
      jajaja... Comprendo que no les cojas cariño a todos
      Un beso!

      Eliminar
  13. Bueno parece que el secreto no va a durar mucho
    y veremos que nueva tormenta se desata en esa terrible
    familia.

    mañana volveré impaciente Mela
    un besote.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Cielo... Nos esperan muchas tormentas... veremos si después de ellas se cumple que llegue la calma ;-)
      Aquí estará la novela, impaciente, esperándote ;-)
      Un besote

      Eliminar

Puedes dejarme un comentario sin ofender a otras personas que comentan... Gracias

Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 3.0 Unported License. Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 3.0 Unported License.