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EL CLAN TEODORO-PALACIOS

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EL CLAN TEODORO-PALACIOS

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lunes, 3 de diciembre de 2012

EL CLAN TEODORO-PALACIOS Capítulo 35




















CAPÍTULO 35

BLAS CONOCE LA “VERDAD” TARDE


  —H
ola —el señor Teodoro saludó a su madre—, ¿ocurre algo? —preguntó sin entender qué hacían ella, Natalia, y Bibiana, en el despacho.
La señora Sales se cruzó de brazos mirando a su hijo, con desaprobación.
          —¿Y tú preguntas si ocurre algo? —le reprendió, muy severa— ¿Crees que ésas son formas de entrar? Si llega a haber alguien detrás de la puerta, lo desgracias. Pareces un toro bravo que acaban de soltar a la plaza. ¡Y fíjate en tu aspecto, estás polvoriento! Seguro que se te ha infectado el corte de la mano.
El señor Teodoro hizo un esfuerzo supremo por serenarse.
          —Siento haber entrado con tanta brusquedad —se disculpó—. Y si vengo polvoriento es porque no vengo de dirigir un banco, sino de recoger escombros. Y el corte lo tengo muy bien cicatrizado.
Tras estas palabras se acercó al escritorio, junto a Nicolás. El niño estaba intentando resolver el ejercicio quinto de naturales. Su tutor hojeó los folios donde estaba anotada doscientas veces la misma frase.  “No mentiré ni ocultaré nada a Blas”.
          —¿Todavía vas por ese ejercicio? —preguntó, extrañado.
          —Por teléfono te he dicho que me dolía la mano —respondió el niño sin levantar los ojos de la libreta.
El señor Teodoro se fijó en el libro de ciencias naturales.
          —¡Nico, por Dios! —exclamó—. Lo has estrenado hoy, y mira lo deformadas que están las esquinas de las tapas.
          —Se me ha caído sin querer —murmuró el chiquillo.
La señora Emilia recordó el golpe que el muchacho le había asestado al pobre libro. Sin duda, lo debía haber lanzado contra la pared, porque de lanzarlo al suelo alfombrado, no hubiera salido tan perjudicado.
Blas tenía en la mente a Salvador Márquez y nada más le importaba. Ordenó a Nicolás que dejara el ejercicio para otro momento.
          —¿Podéis dejarme a solas con Nico? —pidió, dirigiéndose a su madre.
La señora Emilia arqueó las cejas; Natalia y Bibiana permanecían de pie, sin perder detalle de todo cuanto sucedía.
          —¿A solas para qué? —exigió saber la mujer.
Blas comenzó a desesperarse.
          —Para hablar con él, mamá.
          —¿Hablar tú con él? —indagó Emilia con sarcasmo—. ¡Aquí no va a haber ninguna conversación! ¡Aquí va a haber un interrogatorio! Por tanto, el niño necesita una defensa y yo se la proporcionaré. ¡No me mires así, Blas! Tal vez dentro de pocos días, tú también necesites que te defienda.  
Nicolás, Natalia y Bibiana no entendieron lo que la señora quiso decir, pero el señor Teodoro lo entendió perfectamente.
          —¡Está bien! —se resignó con furia—, puedes quedarte. Seguidamente, miró a las niñas —¿Y vosotras, qué? ¿También tenéis que estar aquí como testigos?
          —Nosotras también tenemos algo que contarte sobre Salvador —manifestó Natalia.
Nicolás miró a su prima, nervioso. ¿No pensaría contarle que el hombre estaba muerto?
          —¡Vosotras no tenéis nada que contar! —exclamó, gritando.
El señor Teodoro le dio un cachete, el crío casi besó el cuaderno que tenía sobre la mesa.
          —¡Estate muy callado, Nico! —le avisó, echando chispas—. Habla, sólo, cuando yo te pregunte.
La señora Emilia se levantó de la silla.
          —¡Blas, siéntate aquí! —indicó, con energía —. Entre el niño y tú quiero que exista una distancia prudente, que corra el aire. ¡Estás demasiado alborotado! Y ten las manos quietas.
El señor Teodoro hizo caso y se sentó en su silla, comenzando a tamborilear el sobre del escritorio con el dedo corazón de su mano diestra.
          —Aquí hay unas condiciones que establecer —declaró Emilia. Blas creyó que se iba a subir por las paredes. ¡Estaba claro que su madre iba a entorpecerlo todo!—. Si no aceptas mis condiciones, aquí no se va a producir ningún interrogatorio. 
     —¿De qué condiciones hablas? —inquirió el joven enrojeciendo involuntariamente. Estaba exaltándose cada vez más.
Nicolás retiró su silla hacia atrás, prefería estar más alejado del alcance de su tutor. Le pareció ver que de su cabeza salía "humo".
          —Bien hecho, Nico —aprobó la señora Emilia—. Mi hijo tiene los brazos demasiado largos. Las condiciones son las siguientes —añadió mirando a Blas—: no tomarás ninguna represalia contra el niño te cuente lo que te cuente.
El señor Teodoro se mordió el labio superior con ira.
          —Está bien —aceptó, irritado.
Lo único que le interesaba era enterarse, de una buena vez, de lo que realmente sucedió entre Salvador Márquez y Nicolás la tarde del día veinticuatro.
Como telón de fondo, los truenos se seguían escuchando y el viento continuaba chillando desmedido.
          —Empieza a hablar —instó Blas al chiquillo.
Éste carraspeó y tragó saliva. El señor Teodoro notó al niño intimidado.
          —Yo estaba jugando en la terraza —comenzó a relatar con la cabeza agachada. No quería mirar a su tutor—, la puerta estaba abierta y Hércules entró. Nos pusimos a jugar los dos. Al cabo de un rato vino el señor Salvador Márquez, tiró un bozal al suelo y cerró la puerta. Me ordenó que le pusiera el bozal a Hércules... Yo no conocía a ese hombre, le dije que se fuera porque estaba en una propiedad privada. Entonces él me dijo que era el marido de Gabriela, me habló muy mal y decía muchas palabrotas... Yo no quería ponerle el bozal a Hércules, pero me amenazó con llamarte y decirte que yo había ido a buscar a Hércules y que me lo había llevado sin permiso... Tuve miedo de que le creyeras y le puse el bozal. Le dije a Hércules que se fuera a casa. El perro me obedeció y ese hombre se fue detrás de él.
Blas se puso en tensión, ahora llegaba la parte que él no conocía.
          —Cuando estaban más o menos a mitad de camino, Salvador empezó a golpear a Hércules con una cadena muy gorda sin ningún motivo. Hércules no le había hecho nada —siguió relatando Nicolás; su tutor apretó ambos puños con fuerza—. El perro lloraba, no pude soportarlo y salí de la terraza corriendo. Empujé a ese hombre y me di la vuelta, me agaché para acariciar a Hércules... Entonces Salvador empezó a pegarme con la cadena. Intenté levantarme pero no podía. Hércules me ayudó, se lanzó contra ese hombre... Luego vino Gabriela y me pidió que no te contara nada. Estaba muy asustada.
Ayer pegué a Salvador  porque cuando me entregó el monopatín, se burló de mí y me dijo que él era quien me había tirado la piedra a la frente.
El señor Teodoro no pudo aguantar más, se levantó con tal ímpetu que volcó la silla. La señora Emilia y los niños se sobresaltaron.
A continuación miró a las chiquillas.
          —¿Y vosotras qué tenéis que contarme sobre ese hombre? —preguntó con una voz que parecía llegar de ultratumba.
Natalia no se atrevió a contestar, le dio miedo el rostro de Blas.
            —Vimos a Estela —fue Bibiana quien respondió—. Nos dijo que Salvador no era el marido de Gabriela, se han divorciado. Ese hombre también había pegado a Estela, pero ella tampoco quiso que te lo contáramos. Dijo que el señor Márquez se iría hoy. Ayer no fui yo quien golpeó, con la pelota de tenis, a Nat. Fue Salvador quien le pegó un bofetón y la tiró al suelo. La llamó ramerilla y luego nos llamó putitas. Nos preguntó si nos queríamos meter en su cama. Nos amenazó diciendo que si os lo contábamos a ti o a Nico y os acercabais a casa de Estela, os metería un tiro entre ceja y ceja.
El señor Teodoro no escuchó nada más. Salió precipitadamente del despacho, dejando la puerta abierta. La señora Emilia estaba horrorizada.
          —Nico, ¿estás seguro de que Salvador ya no está en casa de Estela? —preguntó, angustiada.
          —Completamente seguro —la tranquilizó el niño.
          “Sí, está”, pensó, “pero está bien muerto”.
          —¿Y no crees que pueda volver? —insistió Emilia, temerosa.
          —No, no va a volver —aseguró Nicolás—. Cálmate —pidió a la mujer, levantándose y abrazándola—, Blas no corre peligro ni va a poder matar a Salvador Márquez, te lo prometo. Ese individuo se ha ido y no volverá.
          —Blas va a volver muy furioso —vaticinó Natalia, inquieta—. Se pondrá como un bárbaro cuando no encuentre a Salvador.
          —Tengo que esconderme en algún sitio hasta que se le pase el cabreo —declaró Nicolás, muy nervioso—. Me va a culpar de todo. Va a decir que ese hombre se ha escapado por mi culpa. ¡Me va a matar a mí!
          —Vamos a intentar serenarnos y no decir tonterías, ¿de acuerdo?—se exasperó la señora Emilia— Lo que tenemos que hacer es ir al salón y empezar a comer. Hay que llamar a Elisa, a Sandra, y a Paddy. Es mejor que nos vea comiendo cuando regrese. Ya me ocuparé yo de él. Tú te sientas a mi lado —indicó a Nicolás.
El niño no se quedó nada convencido, estaba muy intranquilo. Movió la cabeza negativamente.
          —¡Me va a pegar, Emilia! ¡Me va a matar! —hizo hincapié, desesperado.
          —¡Deja de decir sandeces! —gritó la mujer, impaciente— ¡Y no vuelvas a decir que Blas te va a matar! ¡Él daría su vida por ti, atontado! No se te ocurre idea buena. ¡Esconderte! Si cuando Blas viene no te encuentra en casa, entonces sí que se forma la hecatombe. Te buscaría por todas partes y cuando te encontrara, nadie te libraría de unos merecidos azotes.
El niño asintió, conforme. La idea de esconderse, posiblemente, no fuera muy buena.

Págs. 259-267                                                                                                                                                                                                                                                                               

40 comentarios:

  1. Vaya con la Señora Emilia, ¡qué entereza! Primero, impone en la discusión "sus condiciones" y luego los manda a todos ¡a comer! Me gusta esa mujer, sabe lo que se hace ¿verdad? Estupendo, Mela, un beso

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    1. Hola, Mere, me alegra verte.
      Tienes toda la razón del mundo; Emilia Sales sabe muy bien lo que se hace y maneja de maravilla a su hijo.
      Un beso muy fuerte.

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  2. Bueno, pues como dice el título del capítulo, Blas se entera tarde de la verdad, ¡y tan tarde! Me imagino que le va a sentar bastante mal no verse las caras con Salvador... espero que no se enfade con Nico o con las niñas. Como dice su madre, tiene la mano demasiado suelta.
    Un besiño

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    1. Hola, Nena, me alegra verte.
      Lo peor es que se entera de la verdad entre comillas, no se entera de la verdad entera. De poco le sirve a Nico haber copiado 200 veces "No mentiré ni ocultaré nada a Blas".
      Y desde luego a Salvador no lo va a ver, por lo menos no lo va a ver vivo. Pero yo, de verdad, poniéndome en el lugar de Blas no lo veo con la mano nada suelta.
      Un abrazo!!

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    2. Es mi impresión, pero no es que le tenga manía, ya te comenté que no dudo de su cariño hacia Nico. Simplemente no me acaba de convencer su modo de actuar, aunque también estoy convencida de que no lo hace con mala intención y que quiere lo mejor para Nico. Creo que no sabe hacerlo de otra forma, es mi opinión.

      Un beso

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    3. Entendida tu opinión y muy aceptable. Los lectores mandáis en realidad.
      Un beso.

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  3. Hola, me quedo por aquí para ir leyéndote, espero no molestar :)

    Un besazo y encantada de conocer tu blog!

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    1. Bienvenida Sandra!! ¿Cómo vas a molestar? ¡Todo lo contrario!
      Me encantaría que comenzaras a leer el libro y me fueras dando tus impresiones.
      ¡Ojalá te guste esta historia!
      Ahora mismo me paso por tu blog para conocerte.
      Un abrazo!!

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  4. Hola Mela: No puedo creer que me haya puesto al día pero entre ayer y hoy me deboré los capis que me faltaban!!! Se puso feo el panorama...Pobres chicos vieron un muerto Hiiuuug! para colmo pobre Estela y Gabriela el infierno que habrán tenido que vivir y ahora con el cadaver de ese hombre >/
    Blas está re sacado, espero no haga nada loco, aunque va a serle dificil digerir todo lo que se enteró =( Supongo que no le harán nada a Hércules que no se como me uno a Nico y me lo llevo para que no lo toquen....
    Bueno ahora a esperar el próximo capítulo.
    Buen lunes y muchos besitos =)

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    1. Hola, sabía que me acabarías alcanzando. Pues ahora toca leer de uno en uno. jajajaj
      Sí, los pobres críos han tenido que ver un muerto. Y Estela y Gabriela han vivido un infierno y, encima, el cadáver en el congelador. Blas tendrá que tomar bastante tila. ¿De verdad te quieres escapar con Nico y Hércules? ¡Qué gracia!
      Creete que estaba un poquito de bajón y me has ayudado a levantarme.
      Buen lunes para ti también y muchos besos!!!

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  5. Mela, ¿cómo que un poquito de bajón? ¡Tienes que estar bien! Se acerca la navidad, se acerca el invierno, como en tu libro... Si puedo y no te molesto entraré esta noche.
    Creía que en este capítulo Blas se cargaba a su madre. Te lo juro que lo pensé.
    Un abrazo muy sincero Mela

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    1. Hola, ¿qué tal? Me alegra leerte. Estoy bien, creo que por la noche duermo poco y luego tengo sueño durante el día. Poco más, son momentos fugaces.
      Puedes entrar en la estación cuando quieras, estás en tu casa.
      Es verdad, se acerca la Navidad, la pasaremos con el Clan. jajajajj ¿Ves? ¡Ya me estoy riendo!
      ¿Creías de verdad que Blas se iba a cargar a su madre? No me lo creo.
      Otro abrazo para ti.

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  6. Hola Mela: Pasaba nuevamente por aquí y leí que estabas de bajón y pues ahora estabas un poquito mejor...Me alegro que con mis pavadillas te sientas bien, sino pasate por mi otro blog, subí imágenes chistositas un par de veces (no solo las que publiqué hoy si buscar hay otras) capáz y te ayuden como a mí a sonreir y así FUERA BAJÓN.
    Te mando muchos besitos =)

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    1. Oye, pues me pasaré para reírme un rato. Pero no hay ningún bajón, ha sido solo un momento. Hay que descansar más por la noche y yo, por la noche, soy muy traviesa.
      Yo también te mando muchos besitos.

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  7. La historia va fantástica Mela, el dinamismo que le imprimes hace que vuele y estemos todos deseando los días impares para leer el siguiente capítulo. Me gusta la historia, no hay triángulos amorosos como suele ser lo habitual en estos tiempos y no los necesitas.
    Besos

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    1. Hola Silvia, me alegra leerte. Felicidades por el libro que has ganado, las noticias vuelan.
      Me alegra mucho que te guste la historia porque tú les encantas a mis personajes. Sobre todo le gustas a Blas Teodoro jajajajaj
      Aún queda mucha tela por cortar, Silvia, y espero que nos acompañes hasta el final de la historia.
      Te mando un fuerte abrazo.

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    2. Ah, pero eso es porque yo ADORO a Teodoro. Aunque se confunda a veces me parece un buen tipo...
      Y si, se huele en el ambiente que se va a liar parda!!!
      Besos

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    3. Puede que sí se vaya a liar parda y bastante parda...jajajajaj
      Besos, Silvia.

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  8. Va de lo mejor hay que ver que carácter ,la verdad que queda uno con la intriga del siguiente capitulo.

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    1. Hola, me alegra leerte. ¡Has sido una sorpresa y me gustan las sorpresas si son agradables! ¿Te has quedado intrigado con el siguiente capítulo? ¡Pues a leer se ha dicho! Procuro publicar lunes, miércoles y viernes.
      Un abrazo muy fuerte!!

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  9. Hola Mela, estoy de vuelta. Aún estaré un rato, tengo papeleo sobre la mesa. Yo te acompañaré hasta el final de la historia. No me costará esfuerzo, pero si me tienes atrapado.
    Creo que en esta historia los grandes culpables van a ser los adultos, como en la vida misma.
    Todo empezó con Sandra, continuó con Gabriela y lo va a coronar Estela.Pero sigo pensando en Palacios, ¿quién es, cuándo saldrá?
    Por otra parte en la introducción no nombras el suceso de Salvador Márquez, citas otras cosas... ¡Nada, que no sé adónde vamos! pero me gusta ir.
    Un abrazo, hada escribiente.

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    1. Hola, ¿papeleo sobre la mesa? ¡Horror! Espero que sea verdad que me acompañas hasta el final. No te puedo decir quién es Palacios, sí te puedo decir que saldrá. Donde salga será una sorpresa porque no hay ningún capítulo que lleve este apellido como título.
      Tienes razón, no nombro nada de Salvador en la introducción. Es que lo sucedido con este hombre no es el tema de esta historia. La cuestión es que te gusta ir adonde quiera que vayamos. No está mal eso.
      No te canses con el papeleo. Buenas noches.

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  10. Hola Mela, pienso un poco como Nena Kosta, Blas se pasa un poco con el pobre crío, no me gusta que siempre tenga la mano tan larga y le castigue tanto, ya se que lo protege mucho también..... Al psicópata por fín te lo has quitado en medio jajajajajaj. El pabellón femenino creo que al final se pondrá manos a la obra!!!!!
    Bueno..... a esperar el próximo capítulo.
    Un beso con cariño.

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    1. Hola Lidia, me parece muy bien tu opinión sobre Blas. Es que cada lector va a sacar conclusiones diferentes de la misma historia.
      Con referencia a Blas, tú piensas que se pasa y yo creo que no llega. Pero, a lo mejor, debería callarme porque soy la autora.
      Salvador Márquez aún dará algo de guerra y las mujeres son guerreras, ¡vaya!
      Hablamos en el próximo capítulo.
      Besos!!

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  11. Bueno, estoy donde debo?? jajajajaja Sí, creo que sí. Qué decirte, primero me encanta como llevas toda la trama de la historia, como cada personaje está en su lugar a cada momento y como poco a poco se van desenmascarando las cosas que se habían silenciado, sí, ahora hay otra cosa agregada en forma de cadáver congelado, pero realmente no nos ha dado excesiva pena el muerto eh?? y es que conseguiste que le odiáramos en pocos capítulos. Eres genial Mela!!!

    Me encanta aunque Nico siga siendo el pupas... jajajajaja

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    1. Hola FG!!
      Tranquila que sí estás en el capítulo correcto. Ya veo que no habéis lamentado el fin de Salvador. Es normal porque se trataba de él o de Gabriela.
      Gracias por tus muy agradables palabras.
      Muchos besos!!!

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  12. La idea de esconderse no es buena...es cojonuda....
    Porque veras cuando Blas empiece a sacudir al fiambre congelado y se le abra la cicatriz.....a Nico le va a caer la del pulpo....

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    1. Ya es la segunda vez que me dices que a Nico le va a caer la del pulpo T_T
      ¿Te gusta la sonrisa que he dibujado? Lo he aprendido hace poco.

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  13. ¿Te acuerdas de todo lo que digo?
    ¡Qué responsabilidad me acabas de trasladar!
    ;-)

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    1. Tengo muy buena memoria. ¡Buenos días, Kikas! Es miércoles y te lo deseo muy bueno.
      ;-) Ahora he intentado copiar tu sonrisa.

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  14. Bueno Mela que yo llego tarde jeje, supongo que ya se te habrá pasado el bajón del que todos hablaban más arriba jajaja que hoy te he visto muy contenta con el amor y San Valentín ;)
    Te traigo una pequeña noticia, acabo de poner tu famosa frase en mi blog, enlazandote desde ahí,con una imagen. Está en la esquina de la derecha,bajo el collage de las golondrinas de Nena:) Es que habiendo dedicado esa bonita frase a mi novio y a mí, no he tenido por más que agradecertelo de forma blogger jajaja no podía ser de otra!

    Respecto a la historia, poco a poco me voy poniendo al día, tuve que releer los últimos capítulos y ahora a seguir avanzando. Me gusta como la cuentas con esos pequeños detalles del 'libro de naturales' jejeje en serio hacía que no escuchaba esas dos palabras la tira de años! jajajaja creo que ya ni existe como asignatura, ni naturales ni sociales! ;) me gusta me gusta!
    Respecto a Blas, yo también creo que se pasa un poco...pero me has despistado con eso de que no llega! :O
    Un beso!

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    1. Hola Lorena!! Enseguida me pasaré por tu blog para ver el enlace. Ya había leído tu respuesta. Es que cuando se habla de amor me pongo muy romántica.
      Me encanta que te haya gustado la frase.
      Ahora la asignatura en cuestión se llama Conocimiento del Medio. Pero como la historia se desarrolla en Kavana quise cambiarlo un poco. Cuando yo estudié eran ciencias naturales y ciencias sociales.
      Besos, guapetona!!

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  15. Por lo menos Nico ya va contado todo.... y desde luego, el genio de Blas ya se ha visto de donde sale....jajaja
    Besos

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    1. Hola Susana, dicen que de tal palo tal astilla jajaja
      Besos

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  16. Hola Mela!!!! aqui toy!!! de nuevo! Blas y su madre tienen un caracter fuerte! pobre Blas cree que ahora sabe toda la verdad pero como siempre Nico guarda una mentira nueva,pobre muchacho si confiara más en Blas le iria mejor por otro lado dificil confiar en alguien que se enoja tanto y castiga por todo,ambos deben cambiar,se quieren pero no lo demuestran y eso no ayuda a Nico.

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    1. Hola Hada Isol, me alegra verte por la Estación.
      Estoy muy de acuerdo en todo lo que dices.
      Besos

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  17. Un cadáver congelado debe pesar más que descongelado ¿no? uff, y luego toca subir y cavar...Nico se quedará exhausto y a ninguno se le olvidará esta pesadilla!
    Con las bonitas vacaciones de Navidad que tenían en mente al terminar el cole y fíjate cómo vamos a los pocos días... la que pueden líar los vecinos!!
    Besos.

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    1. Sí, creo que pesará más y estará muy helado
      Mejor no tener vecinos ;-)
      Besos

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  18. Este Blas con lo joven que es y se cabrea a cada rato
    y no habla mejor con los niños. Bueno será su forma de ser.

    Se avecinan desventuras con tantos líos sobre como afrontar
    el "entierro"

    Y espero que Blas por fin utilice la bondad porque ya me esta
    poniendo de los nervios, jajajaja

    No sabía que se podía poner ojeó con H, soy adicto al scrabble
    juego partidas de 20 segundos y soy rapidísimo, probaré poner: Hojeó
    a ver si acepta el juego.

    Sabes, también se puede escribir, armonía con H

    Ahora sí dejo besos
    en forma de palabras nuevas
    que me has enseñado
    como una caricia en los labios.

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    1. Todas las personas se enfadan alguna vez... o muchas veces... es cierto que también depende del carácter de cada uno
      Sí, vamos a ver como enterramos a Salvador Márquez ;-)
      Tendrás que tomar tila ;-)
      La palabra "hojear" se utiliza para cuando pasas hojas o páginas sin prestar mucha atención
      Pues de verdad que nunca se me hubiera ocurrido escribir "armonía" con hache... también he aprendido una palabra nueva ;-)
      Eso de acariciar los labios suena muy bien... se nota que eres poeta ;-)

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