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EL CLAN TEODORO-PALACIOS

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EL CLAN TEODORO-PALACIOS

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domingo, 28 de octubre de 2012

EL CLAN TEODORO-PALACIOS Capítulo 19




Maleta de Recortes







CAPÍTULO 19

NOCHEBUENA


B
ibiana se fijó en cómo el señor Teodoro se asomaba cada dos por tres y miraba en dirección al sofá donde reposaba Nicolás. La niña suspiró pensando que en su casa nadie se hubiera enterado si había ingerido o no, tres aspirinas. Y si se hubiesen enterado, no le habrían dado importancia alguna. Sin embargo, Blas parecía muy preocupado. Nicolás, sin saberlo ni apreciarlo, tenía suerte. ¡Cuánto le gustaría importarle tanto a alguien!
Terminó por pensar que el verdadero padre de Nicolás debía ser un buen hombre, de lo contrario, no creía que el señor Teodoro accediera a entregarle el chiquillo.
Al cabo de un rato, el joven fue al salón llevando  un vaso de leche. Se agachó junto a Nicolás y le apartó el cojín que cubría su cabeza.
          —¡Déjame en paz, Nat! —exclamó el chiquillo, malhumorado—. ¡Y dame mi cojín!
La aludida frunció el ceño, ofendida. El niño giró la cabeza y entonces se dio cuenta de su error.
          —Tómate la leche —le dijo su tutor con firmeza.
Nicolás se ladeó, se incorporó un poco procurando no hacer muecas de dolor. No quería que el señor Teodoro descubriera su espalda herida. Cogió el vaso y bebió el blanco líquido. Al acabar, devolvió el vaso a su tutor.
          —¿Cómo te encuentras? —le preguntó éste.
          —Estoy bien —mintió el chico.
          —Pues no haces buena cara —afirmó el hombre, inquieto—, sigue echado hasta la hora de cenar. ¡Dichoso crío! ¡Vas a darme la noche!
Nicolás cogió el cojín, se acostó de nuevo, y volvió a taparse la cabeza. El señor Teodoro se marchó, agitado.
Al chiquillo le hubiese gustado ir al cuarto de baño y coger el botiquín pero no se atrevió. Aquel cuarto de baño estaba junto a la cocina, demasiado cerca de Blas. Temía que su tutor lo acabara desenmascarando. Pensó que por la noche, cuando todos durmieran, bajaría a curarse.
Poco después, el señor Teodoro colocó otra mesa en posición paralela a la que había en el salón. La nueva mesa era menos alargada y en ella cenarían los niños. Patricia pudo ver la mano izquierda del hombre, vendada. Sin duda, debía haberse cortado. Tras ubicar la mesa, se aproximó a Nicolás, le quitó el cojín que le resguardaba la cabeza y comprobó que el jovencito se había dormido. Se puso en cuclillas y lo contempló un momento. Seguidamente, y ante la sorpresa de las niñas, le dio un beso en su ondulado cabello. Patricia sintió verdaderos celos. ¡Cómo le hubiese gustado que aquel apuesto joven la besara a ella!
A continuación, el señor Teodoro se levantó, miró a las muchachas y les guiñó un ojo, sonriendo.
          —No le digáis nada. Guardadme el secreto —susurró.
Con este gesto, Bibiana tuvo una nueva prueba de lo mucho que el señor Teodoro quería a Nicolás.
Cerca de las nueve, las mesas del salón rebosaban de fuentes y platos, llenos de suculenta y apetitosa comida. Emilia despertó a Nicolás y el muchacho tomó asiento en compañía de las niñas. No tenía apetito, se sentía mareado y la espalda seguía doliéndole. Tendría que esforzarse bastante con el fin de que nadie sospechara que se encontraba mal.
Patricia y Bibiana no recordaban haber visto nunca tanta comida y no sabían por dónde empezar. Natalia pisó a propósito un pie de Nicolás y le sonrió con picardía. El chiquillo le devolvió el pisotón e inmediatamente empezó una batalla de patadas por debajo de la mesa. Patricia y Bibiana se unieron al juego, que también consistió en bombardearse con aceitunas.
El señor Teodoro se alegró y se tranquilizó un tanto, viendo a Nicolás disfrutar con la fiesta, a pesar de que continuaba advirtiendo un color amarillento en el semblante del niño que no le gustaba un ápice.
Natalia pidió a su primo que descorchara una botella de sidra. Nicolás lo hizo, encantado, y el tapón salió disparado hasta chocar con un cuadro.
El señor Teodoro descorchó una botella de cava. La señora Emilia meneó la cabeza, mortificada.
          —Blas —dijo al joven—, no dejes que Nico beba sidra. Podría sentarle mal, recuerda que ha tomado tres aspirinas. Y ponle comida en el plato, no está comiendo nada. Sólo está jugando y haciendo payasadas. No le veo buen aspecto, ponte un poco serio con él.
El señor Teodoro dirigió su mirada al chiquillo que, en aquel momento, se reía. Le supo mal tener que "guillotinarle" la fiesta pero su madre tenía razón; el semblante del niño continuaba macilento. Se levantó de su silla y se aproximó a la mesa de los chiquillos. Apartó la copa de sidra de Nicolás.
          —No quiero que bebas sidra —advirtió al muchacho—. Aspirinas y alcohol no es una buena combinación.
Seguidamente, le puso carne en un plato y pescado, en otro. Nicolás se horrorizó, hubiese preferido tortilla o pizza.
          —Ya vale, Blas —se quejó—. No voy a comer tanto.
          —Te lo comerás todo —dijo el hombre, rotundo.
Nicolás, obstinadamente, dijo que no moviendo la cabeza de un lado a otro.
          —¿Ah, no? —interrogó su tutor—. ¿Quieres sentarte en la otra mesa, a mi lado? ¿Quieres ver si te lo comes o no te lo comes?
El niño no tardó en dar una respuesta.
          —Está bien, me lo comeré todo —accedió, resignado.
El señor Teodoro le puso delante un vaso y una botella de agua y se llevó la copa de sidra. Miró a su madre que asentía con gesto aprobador. Elisa encendió la tele, estaban emitiendo un programa de humor. Nicolás no tardó en reírse  junto con las niñas, oyendo los chistes, y olvidó su reciente contratiempo. No era un chico rencoroso y no le solían durar demasiado sus enfados. Bibiana vigilaba a los adultos, especialmente al señor Teodoro y cuando nadie miraba, quitaba un trozo de carne o de pescado de los platos de Nicolás, ayudándolo a terminar con su cena.
          —Gracias, Bibi—le sonrió el chiquillo, agradecido.
Más tarde, el señor Teodoro fue al garaje y regresó cargado con un saco grande. Extrajo paquetes envueltos, con detalles navideños, y los colocó alrededor del abeto engalanado con cintas de colores e iluminado con más de doscientas bombillitas, que se encendían y apagaban alternativamente. Los niños pensaron que el hombre se asemejaba a  Santa Claus sin disfraz.
          —A partir de las doce, podéis abrir vuestros regalos—les anunció, contento e ilusionado—. Creo que hay para todos, hasta para mí —. El joven se rió.
Patricia y Bibiana se sentían muy a gusto, no recordaban haber pasado una Nochebuena tan feliz. Bibiana pensó que Natalia y Nicolás eran unos chicos afortunados, aunque a Nicolás le quedaba poco. ¿Cómo sería su verdadero padre? No podía creer que pudiera ser mejor que Blas. Blas era un hombre recto que lo castigaba a menudo, pero también demostraba que se preocupaba muchísimo por él y Bibiana tenía la certeza de que lo quería un montón. Elisa era una mujer independiente a quien le gustaba pintar y evitar problemas. La niña creía, que por esta razón, consentía tanto a Natalia.
          —¿A qué hora nos podremos acostar hoy? —preguntó Patricia.
          —Yo no pienso acostarme hasta las cinco —declaró Natalia—. Pero no creo que Blas deje tanto rato a Nico. Y mucho menos después de la tontería que ha hecho tomándose tres aspirinas. Si se ha librado de un buen castigo es porque hoy es Nochebuena y mañana, Navidad.
Nicolás lanzó una mirada fulminante a la niña.
          —No me mires así —le dijo Natalia, enfadada—. ¿A quién se le ocurre, por un simple dolor de cabeza, tomar tanta aspirina?
          —¡Déjame en paz y cállate! —respondió el chiquillo, molesto.
En aquel momento, sonó el teléfono; el señor Teodoro atendió la llamada. Después de colgar, miró a Elisa y a la señora Emilia.
            —Era Francisco —informó—. Ha dicho que vendrán él, su mujer y los niños a pasar un rato con nosotros. Ha llamado a Estela, pero está acostada porque tiene un poco de fiebre. Vendrán Gabriela y su marido.
          —¡Vaya, voy a quedarme sin ver a mi amiga esta noche! —comentó la señora Emilia, apenada—. ¡Pobre Estela! Ha debido enfriarse, hace mucho frío. Tal vez, por eso, ha declinado mi invitación de cenar con nosotros. ¡Bueno, por fin conoceremos al marido de Gabriela! Hace dos años que se casó y todavía no lo hemos visto.
Bibiana se percató de que el semblante de Nicolás cambió de expresión y que todo su cuerpo se tensó.
          —¿Por qué tiene que venir ese hombre? —preguntó, furioso.
Todos le miraron, extrañados.
          —¿A qué hombre te refieres? —indagó el señor Teodoro, perplejo—. ¿A Francisco o al marido de Gabriela?
          —¡Al marido de Gabriela! —respondió Nicolás en el mismo tono furioso.
El señor Teodoro no podía entender la furia del chiquillo.
          —¿Y por qué no va a poder venir? —interrogó.
          —¡Porque no lo conocemos de nada! ¡Es un extraño! —declaró el niño, muy airado—. ¡No me gustan los desconocidos y no quiero verlo!
El señor Teodoro se mordió el labio inferior mirando a Nicolás con impaciencia.
          —¡No digas más tonterías, Nico! —le gritó, enfadado—. Conocemos a Gabriela y es normal que quiera presentarnos a su esposo.
          —¡Pues yo no quiero conocerlo! —insistió el chico, tozudo.
        —¡Tú lo que vas a hacer es callarte de una vez! —exclamó el señor Teodoro, desconcertado y muy enervado—. Todavía tienes una oreja roja, espero que no quieras que te ponga la otra del mismo color.
          —¡Cállate, Nico! —aconsejó Natalia, bisbiseando—. ¿Estás imbécil? ¡Cállate y no contestes!
El muchacho miró a su tutor y apreció que éste lo acechaba con ojos incendiarios. Razonó que Natalia tenía razón, lo más sensato que podía hacer era callarse.
Bajó la cabeza y no volvió a decir nada. El señor Teodoro dejó de mirarle, cogió su copa y vertió en ella un poco de champán que bebió de un trago.
          —¿Por qué te has puesto así? —preguntó Bibiana a Nicolás, susurrando.
          —Ese hombre es un cerdo —aseguró el chico en voz muy baja, evitando que su tutor le oyera.
Natalia, Patricia y Bibiana se miraron, confusas.
          —¿Acaso lo conoces? —quiso averiguar Natalia.
Nicolás asintió en silencio.
          —Lo he conocido esta tarde —manifestó entre murmullos—. No sé si voy a poder soportar verle sin estrellarle una botella en la cabeza. No debéis decir nada, le prometí a Gabriela no contar nada.

Págs. 131-137                                                                                                              

34 comentarios:

  1. Me alivia ver cómo los niños se recuperan de un dolor (de todo tipo) renacen ante un momento distendido como esa fiesta... ojalá a los mayores nos pasara igual y dejáramos a un lado las preocupaciones para disfrutar de un gran momento fugaz, antes de que se escape. Me gusta el señor Teodoro, resulta entrañable. Un beso

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  2. Hola Mere, encantada de verte por aquí. Tienes razón, ¡ojalá los mayores pudiéramos ser como niños! Pero somos adultos y tenemos demasiadas responsabilidades aunque, creo, que en todo adulto se esconde el niño que fue. ¿Te gusta Blas Teodoro? ¡Muy bien! Todos los lectores tenemos un personaje favorito y los escritores también. Por el momento no te diré cuál es el mio. Cuando se acabe la historia podré decirlo. Un beso muy grande.

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  3. Ummmm Mere te has adelantado !!!!! jajajajajajajaj A mí me encanta esta novela Mela, no sé porqué, el personaje que más me gusta aparte de los niños. Es Gabriela, lo encuentro misterioso.....
    Ah!!!! Mi enlace ha quedado fenomenal, me gusta muchísimo. Gracias.
    Un beso.

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    1. Hola Lidia, encantada de verte por aquí. Me alegro de que la novela te siga gustando. A ti te gusta Gabriela. Cada lector es un mundo y para gustos los colores.
      Lo más importante es que la historia te seduzca hasta el final. Besos.

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  4. Huy va, yo que venía diciendo que ya había llegado y están Lidia y Mere por aquí!
    Cada cuanto publicas que no he mirado fechas?
    Besos

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    1. ¡Ya me has alcanzado! ¡Estoy tan emocionada que estoy nerviosa! Debo mantener la calma. Me gustaría publicar días alternos pero, por lo menos, tres capítulos a la semana. Y si puedo cuatro, pues cuatro tendréis.
      Lo que sí aseguro es que publicaré el libro al completo, con sus 82 capítulos.
      Un beso muy grande y gracias por seguir al Clan.

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  5. NIña..sigue sigue con la historia que me tienes intrigadísima. Vamossss lo que yo te diga.. Por fis..por fiss la proxima entrega para cuando?
    besotes desde canarias

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    1. ¡Pero qué gato o gata tan precioso/a! ¡Qué alegría me has dado, Ruska! Me emociona verte por la estación. Si puedo, mañana tendrás otro capítulo. Y si no, el miércoles por la mañana seguro. ¡No sabes lo que me gusta que estés tan intrigada!
      Besotes desde Castellón.

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  6. Este capítulo lo encontré de lo más entrañable :) Un beso

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  7. Hola Mere, me ilusionan tus comentarios. Muchas gracias. Un beso.

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  8. El capítulo me ha gustado mucho, y aún se pone más interesante ahora que el marido de Gabriela va a hacer acto de presencia.
    ¡Pobre Nico!
    Un besito

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    1. Me alegro que el capítulo ta haya gustado. Y estoy muy de acuerdo contigo, ¡pobre Nico! Un gran beso, Nena.

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  9. Qué lástima me dan esas dos niñas cuando disfrutan de esa cena navideña pensando que nunca antes habían pasado una velada así. Lo que siento es la situación de Nico y no sé pero espero que se descubra a ese malvado del marido de Gabriela porque ella no hace nada bien pidiéndole al niño que calle.... Si es que me tienes atrapada en la historia!

    Besitos!

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    1. Querida FG, y yo me alegro mucho de tenerte atrapada. Creo que tienes razón, Gabriela no debió pedirle a Nico que callara. ¡Cuántas veces nos equivocamos!
      Y sí, Paddy y Bibi despiertan ternura. Están necesitadas de calor de hogar.
      Besitos a ti!!
      Tengo que ir para tu blog, que sé que has publicado el final del desván!!

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  10. Nico me inspira ternura y a la vez me desespera, la capacidad que tiene para meterse en líos y lejos de salir de ellos cada vez lo complica mas todo.

    Besos

    Raquel

    http://raqueljimenezbisuteria.blogspot.com.es/


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    1. Hola Raquel, encantada de leerte. Me alegra verte avanzar en la lectura, es buena señal.
      Nico tiene la capacidad de atraer problemas como un imán atrae los metales. jajajaja
      Veremos qué irá pasando...
      Un fuerte abrazo.

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  11. Pues espero que Nico hable porque me da una rabia lo que sucedió,y esas muchachas pobres no haber tenido experiencias buenas en sus familias,me gusta leerte Mela!!! me voy al siguiente capitulo!

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    1. Hola Hada Isol, a mí también me encanta leerte.
      Patricia y Bibiana tienen familias muy desnaturalizadas. Imagínate que les trae sin cuidado que las niñas pasen las navidades en casa ajena.
      Un abrazo!!

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  12. Pues sigue teniendo mala suerte Nico,como siga a este ritmo,el pobre va ha tener que callarse,casi con cualquier comentario...
    Besos

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    1. Hola Susana!! Tienes razón, Nico por el momento parece gafado. Es una lástima que Gabriela le pidiera que no hablara.
      Besos

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  13. ¿Regalos en Nochebuena?
    ¿Papa Noel?
    ¿Me estas tomando el pelo?
    Voy a contar hasta mil.....

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    1. Yo sí que voy a contar hasta mil y hasta un millón!!!
      En Nochebuena viene Papá Noel y la noche del 5 de enero los Reyes Magos. Toda la vida ha sido así y seguirá siendo, supongo.
      Por cierto se me olvidó decirte que publicaré tu premio, tengo delante dos, serás el tercero. Veremos que digo de tí... jejejeje

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  14. Se empieza teniendo papanoel y se acaba celebrando jaloguin....
    Yo solo aviso...

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    1. Y el que avisa no es traidor.
      Creo que tienes razón en lo que dices pero no vamos a poder evitarlo. A la gente le gusta celebrar fiestas.

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  15. Esas pobres niñas han ido a una casa ajena a pasar unas navidades felices y sólo ven broncas XD bueno, y lo que queda... Seguro vamos.

    .Estelle.

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    1. Es verdad, pero no te creas que en sus casas tienen mejor ambiente...

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    2. Sí estoy al corriente, pero no deja de ser una faena... Seguro que tenían otras expectativas. Aunque eso sí, al menos están entretenidas con el espectáculo XD

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  16. Pronto empezará la diversión, en el que si no me equivoco, participarán los tres "machotes". El Paco, el Nicol y el Blas (falta Epi) ;)

    Saludos.

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    1. Oye, ten más respeto al señor Francisco... que puede enfadarse y salir con su escopeta ;-)
      Saludos

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  17. Huy, qué "compromiso" Francisco y el marido de Gabriela van a estar en la misma reunión con Nico y es Nochebuena! ¿No hay helado de turrón, para bajar la tensión...? Voy corriendo al siguiente capítulo.

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    1. jajaja... Me temo que no hay helado de turrón que pueda bajar tensiones
      Besos

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  18. mmmm se avecina tormenta en la cena de nochebuena
    la que se va a liar, me temo.

    Esto es un no parar de emociones
    no hay descanso ni para ir al baño Mela
    enhorabuena!!!!

    PD: Me gustaría verte participar en el premio
    sería genial tu ayuda, pues más participantes mejor
    seguro que tienes algo por ahí y si no tienes
    tienes tiempo para crear algo.

    No me gusta pedir favores, pero por esta causa
    si lo hago con gran firmeza.

    Dejo besos buenos en esa noche no tan buena.

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  19. Hola Cielo... Pues sí, incluso en Nochebuena pueden llegar tormentas muy fuertes
    No soy amiga de concursos pero si me pides un favor con gran firmeza es posible que haga una excepción
    Tampoco creo que pase nada malo por participar... bueno, si no gano puedo decir en tu blog que todo ha sido un tongo... jajaja
    Tengo un poema que escribí para el 14 de febrero de este año... te lo haré llegar
    Y pronto enlazaré tu entrada con mi blog para que más gente se entere de tu concurso literario
    Muchas gracias por esos besos buenos ;-)

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